
Como no podía ser de otro modo, Esther Santás, una de las miradas mas certeras, precisas y conceptuales en la formulación de imágenes fotográficas del panorama actual leonés, nos vuelve a inundar de emoción y al mismo tiempo sorprender muy positivamente con esta nueva propuesta programática y expositiva que hoy presenta en Ármaga, una galería que viene confiando y apostando seriamente por la fotografía leonesa en los últimos años.
Esta muestra supone una aproximación sintética a algunos de los temas estructurales de su trayectoria creativa. Por un lado la naturaleza, mostrada desde un enfoque espectacular, plena de energía, cromatismo y matices,alcanzando en algunos casos una concepción pictórica total, con un exquisito estudio del color y la composición. Volvemos a encontrarnos con otro elemento característico, la introducción del componente sorpresivo o desconcertante en el espacio natural, generando un diálogo sutil de contradicciones, tensionando así la realidad hasta límites que nos aproximan a lo irreal y mágico, cuestionando la verosimilitud de la realidad, aspecto en el cual viene trabajando intensamente desde hace años, generando la duda en el espectador entre la realidad capturada como documento que constata un hecho o la realidad construida y manipulada como aportación reflexiva; un territorio transitado por múltiples creadores, entre los que destaca Joan Fontcuberta.
El estudio del espacio urbano y arquitectónico adquiere una gran significación en su trabajo como contraposición a lo natural y al mismo tiempo como un punto de reflexión estético y creativo. Hace hincapié en un hecho constatable en las últimas décadas, la conversión de la arquitectura en uno de los referentes esenciales de la cultura de nuestro tiempo y por lo tanto un motivo temático esencial.
En esta propuesta surgen composiciones nítidas, de gran esquematismo geométrico que nos aproximan al tratamiento y concepción minimalista, como es el caso del hall del Museo La Laboral de Gijón, en la cual introduce una delicadísima confrontación entre lo natural y lo constructivo; también ordenaciones axiales de tipo horizontal que definen dos planos mínimos en las composiciones, que se observan en Puerto y Niña. Por otro lado también aporta piezas de una gran fuerza y tensión dinámica que nos aproximan más a un tratamiento manierista de la imagen, como ocurre en Nudo y Escalera; del mismo modo se observa un intenso barroquismo compositivo en Perro en Basurero o Taller. Esther Santás nos plantea un gran abanico de enfoques y planteamientos en su trabajo, así como el perfecto dominio técnico y conceptual delmismo.
Con la obra titulada Terremoto, se constata intensamente la fragilidad del residuo cultural y urbano del hombre en relación a las fuerzas de la naturaleza, representado por la visión de una gran una ciudad japonesa sometida a vibraciones.
Sin duda una exposición en la cual podremos disfrutar del arte fotográfico.
Luis García Martínez
